Desarrollo Económico Local Inclusivo, Integral y Sustentable

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Desarrollo Económico Local Inclusivo, Integral y Sustentable

El Estado Plurinacional de Bolivia, tiene una población estimada de 10.389.913 habitantes<a href=”#_ftn1″ name=”_ftnref1″>[1]</a> y una tasa anual de crecimiento intercensal a nivel nacional de 2.7%. El 62.4% de la población reside en área urbana, 47.3% en área rural; 50.16% de la población es de sexo femenino. La esperanza de vida al nacer es de 63.84 años, el 38.65% de la población tiene menos de 15 años y 7% tiene 60 y más años<a href=”#_ftn2″ name=”_ftnref2″>[2]</a>. Desde el año 2006 vive una profunda transformación enmarcadas en la Constitución Política del Estado Plurinacional el año 209, la Ley N° 31 de Autonomías, la Ley N° 70 de la revolución educativa Avelino Siñani Elizardo Perez, la Ley N° 144 de la Revolución Productiva, la Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz, la Ley N° 1330  de medio ambiente y los marcos normativos de aplicación de las mencionadas leyes.

En este marco jurídico los gobiernos autónomos departamentales y municipales, en el marco de sus atribuciones deben formular políticas públicas subnacionales que incentiven la transformación de la matriz productiva y el impulso de la economía local, se debiera dar por sentado que la revolución científico-tecnológica ha tenido y seguirá teniendo repercusiones muy significativas sobre los territorios. En la actualidad, las economías subnacionales (Departamentales y Municipales) se han hecho más interdependientes; este proceso ha ido acompañado de una reestructuración profunda de los procesos productivos, con un cambio importante en el rol del estado en este tema. El llamado proceso de descolonización en Bolivia trae consigo muchos cambios de importancia para el futuro de los territorios subnacionales. Desde un punto de vista cultural se observa en el departamento de Oruro un doble movimiento; por un lado se tiende a la homogeneización de las identidades culturales, pero por otro se genera cierta resistencia y un retorno a lo ancestral como referente de vida, en este sentido, se ha llegado a plantear que en la nueva economía nacional y en el marco de sus prerrogativas autonómicas, sólo pueden competir los territorios que <strong><em>aprenden</em></strong>, es decir, aquellos capaces de adaptarse a las transformaciones de la estructura productiva nacional, regional y mundial, esto implica que los territorios subnacionales necesitan desarrollar sus respectivas habilidades y ventajas, o su capacidad de construirlas.

La profunda transformación del régimen económico de Bolivia iniciado el año 2006 dejó en evidencia una economía “Comunitaria plural”, donde los procesos de nacionalización la apertura de los mercados internos, la regulación financiera, no han bastado para asegurar la competitividad regional y nacional de las empresas y producir un crecimiento económico alto con una mejoría clara en la distribución del ingreso y en los niveles de vida de la población. Sobre todo en el plano territorial, es cada vez más importante diseñar instrumentos y políticas públicas de gestión dirigidas a estimular el aprovechamiento de los recursos locales endógenos para impulsar nuevos estilos de desarrollo basados en las potencialidades de las economías locales, como complemento indispensable de las políticas nacionales de desarrollo.

En general, los procesos de desarrollo territorial tienen como objetivos principales la transformación de los sistemas productivos locales, el incremento de la producción, la generación de empleo y la mejora en la calidad de vida de la población. En la búsqueda de estos objetivos, es importante tener en cuenta las modalidades de diseño institucional y los estilos de gestión pública que han adoptado los gobiernos subnacionales de Bolivia para propiciar políticas de desarrollo productivo que apunten a la transformación de los sistemas locales de empresas en un clima de mayor competitividad.

En este sentido y con distintas intensidades, particularmente a partir de la década de 1990, se comenzó a incorporar en diversos países de América Latina un enfoque de corte territorial en sus políticas de desarrollo productivo y de fomento a pequeñas empresas, que sería más coherente con los objetivos de crear o mejorar las capacidades competitivas de los sistemas productivos locales. El fomento productivo que se organiza con una perspectiva local/regional/ tiene la ventaja, en primer lugar, de estar orientado más cercanamente a la demanda de las empresas, lo que se explica por una mayor proximidad con los “clientes”. En segundo lugar, y en el caso de Bolivia puede ser dirigido hacia Organizaciones Económicas Comunitarias OECOM, más que hacia empresas individuales, lo que genera evidentes beneficios de la asociatividad planteada en la ley N° 144 de la revolución económica y productiva, aglomeración que permite estimular los procesos de aprendizaje por interacción, y propicia, por lo tanto, la innovación en las actividades económicas comunitarias.

Sin embargo, para alcanzar estos objetivos se requiere, entre otras cosas y en el marco de la Ley la institucionalidad regional (Municipal) descentralizada y un proceso activo de planificación estratégica del desarrollo productivo territorial, que establezca prioridades y canalice hacia objetivos comunes los instrumentos de fomento existentes. La plena operación de un<strong><em> sistema de fomento a las capacidades empresariales como la Ventanilla Económica Local – VEL </em></strong> permitiría optimizar el  incremento de productividad potencial local sobre sus propias fortalezas, lo que repercutiría en la mejora de la calidad de vida de los habitantes en este caso de áreas periurbanas de la ciudad de Oruro y consecuentemente sobre la tasa agregada de crecimiento regional en un clima de mayor competitividad.

El reconocimiento de que, para poder desarrollar capacidades competitivas, las pequeñas empresas necesitan asociarse y también contar con apoyos públicos que ayuden a corregir fallas de mercado vinculadas principalmente con la imperfección de los mercados de capital, financiamiento y crédito, la capacitación de recursos humanos y la innovación tecnológica, justifica en gran medida las alianzas público privadas enmarcadas en la presente propuesta, misma que redefina las políticas de fomento económico del Municipio de Oruro. En este sentido nuestra <strong><em>propuesta</em></strong> identifica tres factores que contribuyen al éxito de la pequeña y mediana empresa (PyMES):
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<li>La integración en un sistema productivo y social dinámico a nivel local, que permita lograr economías de escala y alcance suficientes para elevar su nivel competitivo.</li>
<li>El mejoramiento de la calidad del producto, del proceso y de los recursos humanos (Fuerza laboral).</li>
<li>La difusión del conocimiento y las competencias para poder estructurar la economía local de manera de generar bienes con alto valor agregado, de gran calidad e innovadores.</li>
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En consecuencia para apoyar el avance de las pequeñas empresas cabe agregar consideraciones vinculadas con la idea de una instancia como la Ventanilla Económica Local – VEL, que atreves de la provisión y regulación de <strong><em>Servicios de Desarrollo Empresarial</em></strong> (SDE), se pueda impulsar a través de alianzas estratégicas con la Federación de Empresarios Privados de Oruro (FEPO) y el gobierno Autónomo Municipal de Oruro (GAMO), el fomento de sistemas locales de empresas, colaboración para competir, asociatividad empresarial, articulación público-privada, generación de conocimiento por interacción y desarrollo de ventajas competitivas, yendo más allá de la noción de que son solamente las empresas las que compiten. En este sentido, se introduce con fuerza el concepto de territorio como base cultural de sistemas de Unidades productivas (UP), microempresas que desarrollan capacidades competitivas con la colaboración de su entorno, lo que es mucho más que la sola estrategia de fomento aislada de las pequeñas empresas. El esquema que se presenta en la gráfica N°1 resume esta proposición. Se plantea que el desarrollo local y regional es un proceso eminentemente endógeno que procura aprovechar sus potencialidades propias —naturales, humanas, institucionales y organizacionales— para transformar los sistemas productivos locales con el propósito de mejorar la calidad de vida de la población de una región.

Es preciso innovar a nivel de las MyPAS, UP Para hacerlas más competitivas, lo que demanda, desde el punto de vista de la organización social, planes de negocios basados en consensos que interpreten las necesidades de cada organización productiva, para compartir una visión común sobre las áreas estratégicas que habría que impulsar.

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Evidentemente en Oruro, los sistemas productivos locales están constituidos por empresas, y de éstas las de distribución más homogénea sobre los territorios, según la evidencia estadística, son, en este mismo orden, las microempresas y las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, desde un punto de vista estratégico y de asignación eficiente de los recursos, Louvain Cooperación (LC) y La Asociación de Promotores de Salud de Área Rural (APROSAR), no cubrirán a todas las UP de la región. Muchas de ellas inevitablemente desaparecerán<a href=”#_ftn3″ name=”_ftnref3″>[3]</a>, conforme a la dinámica propia de los mercados, aunque igualmente es necesario definir una estrategia de intervención que apueste a aquellos sistemas de empresas con mayores posibilidades de éxito. De ahí, por lo tanto, la necesidad de llegar a una <strong><em>visión público-social-privada compartida</em></strong> sobre las características de tal intervención.

La construcción de capacidades competitivas puede vincularse de hecho a las políticas territoriales y, más precisamente, al desarrollo de una cultura territorial que integre los sistemas locales de empresas y que ayude a superar la situación de mayor deterioro de las regiones más atrasadas. Es decir, si bien es cierto que son las empresas las que compiten, su capacidad de competir se puede ver reforzada si el entorno territorial facilita esta dinámica y si, por su parte, las empresas sienten la importancia de ser empresas “del territorio”, a cuyos habitantes también se deben, más que empresas que están “en el territorio”, desvinculadas totalmente de sus proyectos de futuro y desarrollo.

En particular, es importante comprender que, desde lo local, la gestión pública puede inducir el desarrollo de redes de empresas organizadas con asiento en un particular territorio <em>(clusters)</em>, donde la colaboración y la asociatividad de las empresas son elementos centrales para impulsar su competitividad en el marco de la Ley 144 de la revolución productiva. La palabra inglesa <em>clusters </em>se refiere a una concentración geográfica de empresas e instituciones, en la cual la interacción genera y sustenta ventajas competitivas. Hasta ahora no existe consenso sobre el equivalente en español del término. Se utiliza “agrupamientos industriales”, “distritos industriales” y “agrupaciones locales”, en ocasiones con significados levemente diferentes. Siguiendo prácticas de la CEPAL, aquí utilizaremos la expresión “aglomeraciones productivas” y siguiendo la reglamentación nacional “Asociaciones Productivas”.  La idea principal es que por medio del desarrollo de tales asociaciones sería posible generar ventajas competitivas avanzadas (principalmente en materia de conocimiento e innovación), de particular relevancia para los grupos de pymes concentradas en la ciudad de Oruro, donde la VEL se constituirá en el ente técnico que aglutinante de estos sectores facilitando la provisión de SDE no financieros y promoviendo la articulación de estas UP (empresas) a sistemas de crédito en entidades financieras, por lo que se fortalecerá una plataforma amplia de desarrollo económico local inclusivo.

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